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domingo, 14 de julio de 2019

SOBRE RUEDAS Y CARRETERAS


Por Jose Manuel Ariza Pacheco

Debido a la mala administración que se le da a la educación pública en el departamento del Atlántico, muchos docentes se ven obligados a participar en el concurso de méritos en otras entidades como Magdalena, Bolívar y hasta quizás fuera de la región caribe. Mi caso no fue la excepción. Barranquilla no reporto plazas de matemáticas en los acuerdos del año 2016, pero soy testigo de que hay más de 20 provisionales en esa área, incluso unos con más de 10 años nombrados de esa forma, siempre trasladados de un lugar a otro, nunca considerados insubsistentes por nombramientos en propiedad. ¿Cómo lo logran? Blanco es y la gallina lo pone.

Debido a esta situación me inscribí para el departamento del Magdalena y por mis capacidades y experiencia hoy soy un docente del sector oficial.
Me encuentro laborando en un municipio muy rico en diversidad natural y ecológica, pero que económicamente sufre por el sustento diario, sus habitantes solo viven de la pesca y de la informalidad en la venta de gaseosas, energizantes y en lo más protegido del pueblo por parte de las autoridades; el peaje de Tasajera.

En ese ir y venir, pues viajo todos los días, se conoce gente que suda su pan a diario y que se rebusca como puede.

Empiezo con los patinadores de los buses de la calle 17; famosos "pringacaras" por sus no muy buenas condiciones pero con tiquetes más económicos. Tienen horarios y buses asignados. Estos personajes son los que atraen a su bus los pasajeros hasta llenar el cupo o terminar el tiempo de parqueo y que llegue el bus siguiente por la frecuencia. Su pago varía y depende del estado de ánimo del chofer, pueden recibir entre 500 y 2000 pesos por bus despachado.

Acomodado en la silla, comienza a llenarse mi transporte rutinario y suben los vendedores de rosquitas, voceadores de periódicos amarillistas, una sordomuda que pide mil pesos con unos papeles bastante sucios y arrugados, un señor que compra y vende traperos y escobas en Ciénaga, colegas que laboran en el corredor que va desde Palermo hasta la zona bananera y los famosos naturistas ofreciendo laxantes benditos que prometen eliminar todos los males del cuerpo, incluso mejorar el rendimiento sexual.

De regreso la diversidad cultural aumenta. Viajan hacia Barranquilla y Cartagena indígenas, venezolanos, gringos mochileros, uno que otro pescador y más vendedores.

Hoy, mientras retornaba a la ciudad, el naturista ya no era naturista sino técnico en celulares. Procedía con su charla mientras que mi compañero de puesto me empezaba a hablar para acortar la distancia del viaje, aproximadamente 58 kilómetros.

Como yo suponía haberlo visto antes, le pregunté de que trabajaba y adivinen, es un vendedor, pero muy particular. Se gana la vida honradamente vendiendo bolsas negras de basura en varios pueblos de la región . Me sorprende como la gente a falta de oportunidades laborales se las ingenia para buscar el sustento de su familia.

Me contaba que prestó el servicio en la policía y después hizo un curso de vigilancia privada. No ha ejercido su nueva profesión porque dice que donde sea que se presente le piden carta de recomendación. Me dice que a él solo lo recomienda Dios.

Hablamos un poco sobre nuestras labores, sobre lo difícil que es ascender en el magisterio y en la policía nacional. Desde su experiencia narraba que para llegar a ser general se debe tener mucho dinero y ser torcido, de otra forma es imposible.

Compartí mi experiencia de vendedor estacionario mientras fui estudiante universitario, me respondió de manera muy motivadora que utilicé ese trabajo como escalera para mi profesión. En la calle 30 se bajo, regreso a su casa, un colombiano más que lucha por emerger de la difícil situación económica de la clase obrera del país.

Se acaba el viaje del día sobre ruedas y carreteras confirmando la lucha constante de mi pueblo pujante.

sábado, 6 de julio de 2019

¿Y LA CORRUPCIÓN "NAUSEABUNDA"?

Por William Alexander Aguirre

El 31 de mayo de 2018, el entonces fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez, anunció que había descubierto lo que todo el mundo sabía: la existencia de una red de compra y venta de votos que funcionaba como una organización empresarial durante las jornadas electorales. Martínez haría pública la investigación un mes después, señalando que la ‘nauseabunda’ corrupción electoral que encabezaba la excongresista Aida Merlano, estaba atravesada por una estructura que pasaba por su fórmula a la cámara de representantes, Lilibeth Llinás, por los concejales de Barranquilla, Juan Carlos Zamora y Aissar Castro Bravo (hijo de Aissar Castro Reyes, quien perdió la investidura de concejal tras celebrar contratos con el ICBF meses antes de elegirse en la corporación).

En ese momento, la fiscalía general planteó que la red de compra de votos había quedado desmantelada tras la operación realizada a “Casa Blanca”. Sin embargo, a pocos meses de las elecciones locales, han sido nulos los resultados de dicha investigación más allá de la perdida de investidura decretada por el Consejo de Estado contra la exsenadora Merlano.

A falta tres meses para la elección de autoridades locales el olor nauseabundo se vuelve a tomar la política del Atlántico. La Misión de Observación Electoral contabiliza alrededor de 283 posibles irregularidades electorales relacionadas con la contienda de octubre, de las cuales un 88% corresponden a publicidad extemporánea, participación de funcionarios públicos en política y riesgos al voto libre, ubicando al Atlántico como el quinto departamento con más denuncias presentadas.

Fue tradición de la fiscalía general, durante el periodo de Martínez Neira, dar respuesta ante las diversas investigaciones por medio de arribismo mediático y la carencia de resultados efectivos que dieran prueba de la acción de la fiscalía contra el crimen, por ello, no sorprende que los procesos contra dirigentes políticos regionales no hayan prosperado.

La realidad devela que la “maquinaria” electoral, entendida como la sofisticación técnica, tecnológica y financiera de la clase política para conservar su poder por medio de las elecciones, se encuentra perfectamente calibrada. Combinando las herramientas legales que permite el ordenamiento jurídico electoral, con las acciones que vulneran las mismas reglas de juego pactadas para reducir la evidente ventaja que tienen los partidos en el poder sobre el resto de agrupaciones, encienden los motores nauseabundos de las campañas tradicionales.

domingo, 30 de junio de 2019

ESTADO DE OPINIÓN

Por Elías Pinedo

Tesis para destruir el Estado de Derecho y crear una infra Corte al servicio del Ejecutivo. Se convierte en la raíz para / o de un proyecto político de corte autoritario y que rompe con la teoría liberal y rousseauniana de la separación del poder en tres ramas. El Estado de opinión plantea sin mucho rodeo la fusión del poder político ejecutivo y la rama legislativa y judicial, como quien dice - mandato y ley están unidos en un todo acaparador.

Este Estado de opinión huele a aclamación cesarina y hitleriana. El Estado totalitario es la opinión del líder y la acción de masas que lo convierte en un ser supremo, cuasi mesiánico, sustituyendo las ideas y ejecutando un vaciamiento de todo lo que huela a democracia, a diversidad, a contrario.

Es un poder tirano que lo pretende todo. Para el mesías de Antioquia, dicho Estado se fundamenta en la servidumbre legislativa y la sumisión de grandes capas de la opinión pública cautiva, con rezagos de mucho pueblo manipulado, usado por ignorancia y manipulación económica, irradiando no hombres libres sino súbditos alienados.


Este Estado quiere vida en las instituciones y en la actividad ciudadana, anda rondando, no duerme nunca y necesariamente es proteico. No conoce la debilidad. De la opinión totalizadora deriva una lógica reprobable que hunde al débil y honrado y exalta al poderoso partidario, casi siempre un miembro de la banca y las finanzas y dueño de grandes medios de comunicación. El latifundio es su gran aliado. 

El estado de opinión es obedecer sin preguntar. Es como una fuerza magnética que tiene la propiedad de atraer y atrapar todo lo que se mueva en su dinámica, ya que es éticamente laxo, practicando " el todo se vale." 

La opinión de Estado planteada por el actor del Aro es revocar las Cortes y reducir el Congreso. Un poder ejecutivo fuerte y sin censura, en cuyas funciones están el designar los togados miembros de dicha Corte.

La Ley de Leyes se queda sin garantías si desaparece la Corte constitucional, instrumento garantista del personalismo humanista.
Derechos humanos y democracia sucumben ante el ente totalitario que es el Estado de opinión uribista y de extrema derecha. El abuso del poder sería el rasgo principal del Estado de opinión.