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domingo, 13 de diciembre de 2015

Reflexiones Bíblicas de los Oprimidos - El Trabajo


En medio de estas fiestas decembrinas, en donde la familia se reúne y recordamos el nacimiento de nuestro señor Jesucristo, vemos como las calles se atiborran de mujeres, hombres y niños que buscan honrada y sacrificadamente el sustento para sus hogares. Sabemos que lamentablemente la gran mayoría de nuestros compatriotas trabajan de manera informal, por lo que no se garantiza un ingreso digno a sus hogares, debido a que en el rebusque no se sabe cuánto se podrá ganar. Además, en este tipo de trabajo no se cuenta con ninguna seguridad social, así que, el día que un vendedor de dulces que se sube a los buses sufra alguna enfermedad, ese día no podrá conseguir con qué comer.

Nosotros, los cristianos de fe, pero también de hechos, ¿qué opinamos al respecto?

Las autoridades dicen mucho sobre la generación de empleo, pero diariamente no vemos eso reflejado en las principales ciudades y cabeceras municipales. El tema laboral no puede ser tratado como simples cifras, tal y cual hace el DANE, este tema debe ser tratado con un enfoque humano, en donde el elemento social, económico, territorial y ambiental tenga mucho que pesar.

En el libro de Isaias, capítulo 65, versículos 21 al 23, podemos encontrar una visión de lo que es el trabajo para Dios.

"Harán sus casas y vivirán en ellas,
plantarán viñas y comerán sus frutos.
Ya no edificarán para que otro vaya a vivir,
ni plantarán para alimentar a otro.
Los de mi pueblo tendrán vida tan larga
como la de los árboles y mis elegidos
vivirán de lo que hayan cultivado con sus manos.
No trabajarán inútilmente ni tendrán hijos
destinados a la matanza, pues ellos y
sus descendientes serán una raza bendita de Dios."


Aquí nuestro Señor nos resalta el hecho de que el trabajo productivo es el que se hace por el bienestar de aquellos que amamos. El trabajo no puede ser para terceros, en el entendido de que ellos también deben trabajar por el bien de la comunidad. En ese caso, la explotación laboral no es bien vista a los ojos de Dios, y por lo tanto, es un acto abominable que debe ser desterrado de nuestra sociedad.

Hay muchos oficios en los cuales se puede desempeñar una persona, por lo que hay trabajo por hacer para cada quien, pero trabajo que debe ser en condiciones dignas.

Con un pueblo laborando formalmente se puede facilitar mejores índices económicos para todos y no solo para unos cuantos, ya que, la producción será óptima y los productos de calidad, en vista que los empleados trabajan con esmero y sacrificio, lo que genera ingresos y así se incentiva el consumo, contribuyendo así a más empleos y el pago de impuestos, los que a su vez serán destinados responsablemente por las autoridades en inversiones como salud, educación, saneamiento básico, cultura, recreación, etc.

Asimismo los que rodean a ese empleado se verán afectados positivamente y así se podrá blindar a los jóvenes de caer en la delincuencia, y más bien, se motivarán en ser constructores de la nueva sociedad que requiere esta humanidad y el planeta. Porque recuerden que Dios no nos quiere en la miseria, nos quiere ver en prosperidad y alegría, porque de eso se trata el cristianismo: la de poder vivir como humanos, respetando y ayudando a nuestro prójimo.



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