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viernes, 19 de febrero de 2016

Conejo, la visita de la delegación de las FARC-EP a La Guajira que tanto incomodó




Por primera vez la  firma de un acuerdo de paz con la guerrilla de la FARC-EP se encuentra tan cerca, lo que hace que cada día nuestro país crea más en los acuerdo que se discuten en La Habana, fue eso lo que la delegación de las FARC, expuso  en el corregimiento de Conejo, municipio de Fonseca en La Guajira, en cabeza del jefe de negociación de esa guerrilla, Iván Márquez, de Joaquín Gómez, oriundo de esa región, junto a Jesús Santrich y el canciller Rodrigo Granda.  La visita fue acompañada por milicianos junto a la comunidad de ese lugar, más de otros lugares equidistantes del departamento como de la región.

¿Por qué se enojó el Gobierno?

En estos momentos con el avance de los acuerdos es natural que las partes, si están interesada en los acuerdos y no en hacer trampas, deban desplegar intensas jornadas a la sociedad colombiana para informarles sobre los acuerdos; y así aclararle a las comunidades un sinnúmero de dudas, pero con la actitud bravucona del Gobierno y la clase dirigente del país por el acto de pedagogía de paz de ayer, en vez de colocarse los zapatos y salir a dar a conocer los avances que llevan en la mesa de negociación, debería ser esta la actitud para demostrar el interés en cumplir con los objetivos de los acuerdos pactados en la mesa y no la bravuconada.

Hoy debe ser responsabilidad de las partes salir a dar información de diferentes formas sobre el estado y el desarrollo de los acuerdo, también deben ser los medios de comunicación, de los políticos, de la académia, de la comunidad en general. El gobierno, en cabeza de Humberto de la Calle, después de cada ciclo de negociación, debería salir al mayor número de lugares a difundir lo que sucede en la mesa y no con esos ruidos de bambalinas, como lo están haciendo con los medios de comunicación.

El enojo del Gobierno no es por las armas, es natural que las FARC-EP continua con las armas en diferentes lugares del país donde tiene presencia político-militar, lo que se conoce como hacer paz con las arma y es esto lo que busca dejar atrás la mesa de La Habana, realmente lo que enojó es que en estos lugares donde los niños se mueren de hambre, donde secan los ríos los empresarios, donde existe un alto analfabetismo, donde se desaparecen los recursos de una de las minas de carbón más grande del mundo, es allí donde estuvo la insurgencia dialogando con la comunidad sobre los acuerdo de La Habana y también sobre los problemas de esa comunidad y sus causas, y más importante aún, planteando propuestas de fondo de cómo se beneficiarían de la paz y afrontarían los problemas que hoy los tiene sumergido como comunidad.

Los resultado de esa visita.

En las quejas de los políticos y los medios no he podido observar una mínima afectación de la comunidad de Conejo y los asistentes, lo que se mira es un acto de alegría de la comunidad, al grado que por información los asistentes plantearon preguntas e interrogantes, como el de las comunidades indígenas de esa zona por el interés de participar de la mesa así como de las comunidades negras presentes, quienes tienen un clamor por hacer parte de la construcción del país que se discute en La Habana.  Es esto lo que deben evaluar los medios y los políticos del país y no enfrascarse en la simple discusión de las armas de los insurgentes, que no han afectado a nadie y lo que observamos por los medio es una interacción armoniosa entre los insurgentes y la comunidad.

Para el futuro.

Estas decisiones y actividades no pueden atraer el interés de la comunidad nacional de una forma tan banal, si la queja es las armas, ¿cómo podrían los insurgentes hacer ese trabajo en esas zonas sin armas que les garantizan la vida?, lo que se debe es corregir para avanzar en esta realidad. Y corregir para avanzar es que tanto el gobierno como la guerrilla acuerden un mecanismo para dar a conocer los acuerdos, no cuando se firme el fin del conflicto sino en el marco de la discusión de los acuerdos más allá de los simples foros donde asiste una élite. Gobierno y guerrilla deben hacer pedagogía en el mayor número de lugares del país y, ¿por qué no en todo el país y no solo en campamentos guerrilleros como se está dando actualmente? Y este debe ser un acuerdo que involucre no solo a los miembros de la mesa, sino toda la comunidad debe desplegarse a hacer política sobre los acuerdos: los noticieros deberían tener franjas diarias de pedagogías de paz sobre los acuerdos en horario estelares, así como las universidades y colegios, los sindicatos, y a su vez los gremios de todo el país deben colocarse la camiseta del país y no de esta forma como lo está haciendo.

Finalizaría diciendo que como fue hoy el pueblo de Conejo en medianía a la Serranía del Perijá, mañana deben ser todos los lugares del país los que deben saber y conocer qué es lo que se está discutiendo en La Habana y saber cómo se beneficia como comunidad. Esto terminaría con las especulaciones de los enemigos de la paz que tienen tanto espacio en los medios, y de forma específica a un sector de las comunidades negras que tienen tanto miedo de perder los derechos que hasta hoy han ganado como la ley 70, que no ha logrado generar la felicidad que de ella se esperaba.

En este evento los negociadores de la insurgencia expusieron el estado de los acuerdos que antes que afectar el derecho de las comunidades lo que hace es, en términos de progresividad, avanzar en más beneficio. Igualmente, los miembros de la insurgencia se llevan la propuesta del interés de las comunidades indígenas y afros de ser parte de la mesa mediante una sub comisión donde coinciden todos los sectores del pueblo afrocolombiano, negro palenquero y raizal, así como indígena. 

La enseñanza es seguir haciendo pedagogía sobre los acuerdos no unilateralmente, sino por todas las partes involucradas. Ayer debió estar el gobierno haciendo pedagogía, sino en Conejo en otro lugar, hay que buscar garantía de seguridad para la población y la insurgencia, tarea de la mesa.

Desde el Palenque, un Cimarrón todavía.


Por­: Aiden Salgado  Cassiani  

Palenquero,  miembro  de la  CONAFRO-MARCHA PATRIÓTICA,  del  CEUNA -  Activista.



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